¿Qué es la carne procesada? ¿Tan mala es para la salud?

Todos lo hemos oído. Lo ha dicho la Organización Mundial de la Salud (OMS) basándose en un informe de la Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer (IARC): Comer carne procesada puede aumentar el riesgo de cáncer de colon. Al margen de las distintas consideraciones que esta noticia ha suscitado en diferentes ámbitos y entre los propios expertos, ¿sabe usted qué es la carne procesada? ¿Realmente es tan perjudicial para la salud?

La carne procesada es aquella que se ha transformado para mejorar su sabor o su conservación a través de la salazón, el curado, la fermentación, el ahumado u otros procesos. Varios ejemplos son: perritos calientes, salchichas, el jamón en lata, carnes en conserva y cecina o carne seca, así como carne en lata y las preparaciones y salsas a base de carne.

Las carnes procesadas no deberían consumirse más de un día a la semana.

Las carnes procesadas no deberían consumirse más de un día a la semana.

Paradójicamente, en España no existe una obligación legal para que los productores de carnes procesadas las identifiquen como producto cárnico procesado.

En el informe, que se ha publicado en The Lancet Oncology, el director de la IARC, Christopher Wild, destaca que “la carne roja tiene un valor nutricional”, por lo que “estos resultados son importantes para permitir a los gobiernos y a las agencias reguladoras internacionales realizar evaluaciones de riesgo” y sopesar los pros y contras de consumir carne roja y carne procesada, “y poder brindar las mejores recomendaciones dietéticas posibles”.

En cualquier caso, el estudio explica que hay evidencias científicas de la asociación entre consumo de carne procesada y el cáncer de colon. El documento también hace referencia a una relación entre el cáncer de estómago y el consumo de comidas procesadas.

Aquí en España, la vocal de la Junta Directiva de la Sociedad Español de Endocrinología y Nutrición (SEEN), María Ballesteros, recomienda que se consuma tanto la carne roja como la procesada de manera ocasional y aboga por una vuelta a la dieta mediterránea tradicional, mejor para la salud y en la que predomina la fruta la verdura y el pescado.

Ballesteros señala que las carnes rojas deberían consumirse “como mucho” dos veces por semana. Igualmente, subraya que las carnes procesadas no deberían estar presente en nuestro plato más de un día a la semana. Concluye: “Un consumo ocasional no significa que no haya que consumir esta carne”.