Lo más eficaz contra la gripe: la vacuna

Llega el frío y con él las enfermedades propias de los meses de invierno que tantas bajas laborales y problemas de salud acarrean. Así, la campaña de vacunación contra el virus de la gripe estacional ya está en marcha en toda España.

Según recuerda el propio Ministerio de Sanidad en su web, la gripe es una enfermedad respiratoria aguda causada por un virus, por lo que los antibióticos no resultan efectivos para combatirla, y su uso puede crear resistencias a estos fármacos.

Por ello, insiste, la vacunación es la medida más eficaz para prevenir la gripe y sus complicaciones. Un consejo: adoptar medidas higiénicas como el lavado frecuente de manos, evita la transmisión del virus.

El 25% de las personas que contrae la gripe precisa una baja laboral.

El 25% de las personas que contrae la gripe precisa una baja laboral.

La vacunación contra el virus de la gripe estacional está especialmente dirigida a los mayores de 65 años, personal sanitario y grupos de riesgo. Esto quiere decir que  la vacuna está recomendada para personas con enfermedades cardiovasculares, respiratorias o hepáticas crónicas, diabéticos, pacientes con anemia, con obesidad mórbida, familiares y cuidadores de enfermos, policías y miembros de Protección Civil.

En este sentido, se ha conocido que inocularse la vacuna contra la gripe está asociado con un menor riesgo de sufrir eventos cardiovasculares adversos, como insuficiencia cardiaca o infartos de miocardio.

Más información sobre síntomas, incubación, transmisión y grupos de riesgo en la web del ministerio o pinchando AQUÍ.

Del mismo modo, es un problema económico/laboral a tener en cuenta, ya que el 25% de las personas que contrae la gripe precisa de una baja laboral que, según la media en España, es de siete días. Esto supone perder 56 horas de trabajo que, a razón de 20 euros por hora, cuesta a la empresa 1.120 euros por cada empleado que se “coge”  una baja.

Por otra parte, con este método preventivo, las distintas consejerías de Sanidad buscan rebajar la posibles complicaciones entre la población de riesgo e, igualmente, reducir los ingresos hospitalarios y evitar la saturación de los servicios de Urgencias durante los días con mayor circulación del virus.