Llega el verano y el sol: cuidado con el cáncer de piel

Llega el verano y España es un país de sol. Lo que es muy bueno para la industria del turismo puede no serlo tanto para nuestra salud. Y es que en tan solo cuatro años han aumentado un 40 por ciento los casos del cáncer de piel hasta diagnosticarse 5.000 nuevos casos de melanoma al año. Mil personas mueren al año por esta dolencia.

Es el tipo de cáncer que más preocupa porque “es el que peor diagnóstico tiene si no hay una detección precoz”. Así lo ha explicado el director del Instituto de Dermatología Integral (IDEI) y dermatólogo, Miguel Sánchez, que ha insistido en la importancia de las revisiones médicas porque la tendencia es que sigan aumentado los casos de melanoma.

Mil personas mueren al año de cáncer de piel en España.

Mil personas mueren al año de cáncer de piel en España.

Ha señalado que, a pesar de las campañas de concienciación, en España tenemos ya una predisposición genética a este tipo de cáncer, pero también por todo el daño que le hemos infligido en el pasado a nuestra piel. Como se suele decir: la piel tiene memoria. Aun así, Sánchez recuerda que si se detecta de manera temprana, el de piel es un cáncer “potencialmente curable casi al cien por cien”.

Por ello, no es mala idea recordar algunos buenos hábitos para protegerse del sol:

Información: sepa cuál es el problema y las consecuencias de tomar el sol. Sepa qué piel tiene y cómo protegerla. Sepa que no es lo mismo la ciudad que la playa o que realizar ejercicio o actividades al aire libre.

Sentido común: tome el sol con moderación. Ya sabemos que los riesgos de la sobreexposición solar provoca el envejecimiento prematuro o el cáncer de piel.

Precaución: cuanto más blanca sea la piel, peor se defiende. Por tanto, cuanto más se queme, más riesgo de sufrir una lesión grave. Cuidado especial con los niños pequeños. La protección es lo mejor para evitar el cáncer de piel. Sepa cuál es el protector solar más indicado y sepa cómo administrárselo. Además, gorras, sombrillas, gafas y ropa que impida el paso de la radiación solar, principalmente las de tipo B (UVB) y las de tipo A (UVA).

– Aplicarse el protector en gran cantidad antes de la exposición al sol. Renovar con frecuencia, especialmente después del baño.

– Es recomendable exponerse de forma progresiva al sol. Hay que evitar las horas más duras, que son entre las 12 y las 16 horas.

Evitar el efecto lupa: Para eso hay que secarse bien. El agua favorece las quemaduras y reduce el efecto del protector.

Controlar las pecas y lunares: si cambian de forma, color o tamaño hay que consultar con un dermatólogo.

– Cuidado con las cabinas de rayos uva. Son más perjudiciales que el sol porque concentran más dosis de radiación en el mismo tiempo.