El sobrepeso frena los avances sobre las enfermedades del corazón

La obesidad sigue siendo un problema de salud. Más si cabe cuando hablamos de enfermedades cardiovasculares. La cuestión es que diez años después de reducir el número de estas dolencias gracias a los avances en materia de prevención, el aumento de los casos de sobrepeso por unos malos hábitos alimenticios y el sedentarismo ha provocado que se vuelvan a disparar las expectativas sobre la prevalencia de las enfermedades relacionadas con el corazón.

Así lo ha explicado el jefe del Servicio de Cardiología del Hospital Príncipe de Asturias, en Alcalá de Henares, Alberto García Lledó, que ha querido, sin embargo, aportar su punto de vista sobre por dónde debe pasar la solución: “Entre las cosas pendientes está la educación sanitaria en positivo: cambiar la mentalidad de la población de que cuidarse es una penitencia, y hacerlo, especialmente, en el caso de los niños, para que aprendan a vivir de una manera saludable disfrutando de ello”.

El sobrepeso frena los avances conseguidos con las campañas sobre el corazón

El sobrepeso frena los avances conseguidos con las campañas sobre el corazón

La prevención en la infancia, momento en el que se adquieren los malos hábitos, es el arma más rentable para luchar contra la pérdida de salud por las enfermedades cardiovasculares que, hay que recordar, son la primera causa de muerte prematura en la Unión Europea.

Así, los especialistas también advierten de que el sobrepeso, que afecta cada vez a más jóvenes, junto al tabaquismo y el estrés, es el desencadenante de otros factores de riesgo de las enfermedades del corazón, como son la diabetes tipo 2 o la hipertensión, calificadas también como “epidemias”.

En este sentido, García Lledó pone también la alarma sobre que “el problema no es solo el envejecimiento de la población, sino que estamos ante una epidemia de obesidad en las sociedades occidentales”, algo que disparará los gastos en estos tratamientos. “Cada vez disponemos de herramientas más eficaces, pero más caras, y el tener que extenderlas cada vez a más población hace que el coste económico de la asistencia cardiovascular crezca de manera exponencial”, apunta el doctor.