El síndrome postvacacional depende de la importancia que cada uno le dé

Mucho se habla estos días del síndrome postvacacional. La vuelta al trabajo es dura, pero es así desde siempre. No es el del agrado de nadie tener volver a la rutina del madrugón, el transporte y las obligaciones laborales después de unos días de descanso, por lo general, fuera del entorno habitual, pero es lo que toca y si queremos equilibrar lo antes posible ese estado de asueto con el de los deberes para bien de nuestra salud, bueno será seguir algunas recomendaciones que aportan todos los años por estas fechas los expertos.

Lo cierto es que el síndrome postvacacional, o como se le quiera llamar (depresión, estrés…) porque no está reconocido en el ámbito sanitario, requiere en cualquier caso de un proceso de adaptación que empieza por aprovechar este momento para afrontar un nuevo ciclo vital en el que buscar un control adecuado de tu propia vida con nuevos objetivos y rechazando los que son excesivamente ambiciosos.

Además, parece importante no volver de vacaciones el día anterior a las 23:45 horas. Se recomienda estar en casa días antes y con horarios similares a los del trabajo para hacer menos brusca la incorporación al trabajo. Si se puede reincorporar entre semana, mejor que un lunes. Así tendrá la expectativa del fin de semana más cercana y eso es bueno para la salud.

Por otra parte, es aconsejable hacer un ejercicio de positividad (hay muchas personas en paro y yo tengo trabajo) y evitar los pensamientos negativos como, por ejemplo, pensar que hasta dentro de un año no hay vacaciones de nuevo. Esto último no ayuda y puede acentuar una depresión.

Si los síntomas (insomnio, ansiedad, apatía, tristeza, irritabilidad, falta de concentración o dolor de cabeza) son de alta intensidad y duraderos (más de quince días) sí pueden ser un motivo para preocuparse y habría que recurrir a un especialista.

Como fuere, el perjuicio que para la salud pueda generar esta vuelta a la que, aunque nos duela, es la normalidad dependerá en gran medida de la atención y la importancia que queramos darle y de la gestión que cada uno haga de este proceso de adaptación.