El frío leve puede evitar la obesidad

Una nueva investigación afirma que la exposición regular al frío leve puede ser una manera saludable y sostenible para perder peso y evitar la obesidad. Por contraposición, destaca que el calor y la temperatura agradable del hogar o de la oficina tendrían parte de culpa de que engordemos.

Wouter van Marken Lichtenbelt, uno de los autores del estudio, ha explicado en el sitio especializado Trends in Endocrinology & Metabolism que “dado que la mayoría de nosotros estamos expuestos a las condiciones del interior el 90% de las veces, vale la pena explorar los aspectos sanitarios de la temperatura ambiente” y se pregunta ¿qué pasaría si dejamos que nuestros cuerpos funcionen de nuevo para controlar la temperatura corporal?

La exposición regular al frío leve puede evitar la obesidad.

La exposición regular al frío leve puede evitar la obesidad.

La hipótesis a la que llega es que el ambiente térmico afecta a la salud humana y defiende que una exposición frecuente al frío leve puede afectar significativamente al gasto de energía durante periodos de tiempo sostenidos.

Estos científicos sugieren que una temperatura interior más variable, una que sea similar a la que haya fuera de la oficina o del hogar, podría ser beneficiosa a medio plazo para las personas. Sin embargo, aclaran que, aunque llevan estudiando los efectos del frío leve durante diez años, la influencia en el cuerpo humano a largo plazo necesita una mayor investigación.

Tanto este grupo de investigación en Países Bajos como otro que realizó pruebas similares en Japón han llegado a las mismas conclusiones: las temperaturas más bajas pueden afectar significativamente a la cantidad de energía que una persona necesita gastar para producir calor y no temblar.

Por tanto, la recomendación final sería que, además de practicar deporte, se debería entrenar también pasar más tiempo en un frío leve. Se evitaría la propensión a la obesidad y seríamos menos vulnerables a los cambios repentinos en la temperatura ambiente.