El 30% de los nuevos casos de VIH se dan en menores de 30 años

Muchas noticias relativas al Día Mundial de Lucha contra el Sida nos recuerdan que no hay que bajar la guardia porque esta enfermedad sigue siendo un problema de primer orden para la salud: en la actualidad hay 35 millones de personas en todo el mundo que conviven con el VIH y, de estos, unos 3 millones son casos registrados en niños. Además, se calcula que en 2013, el último año del que hay datos globales, unos 2,1 millones de personas se infectaron y 1,5 millones fallecieron como consecuencia de enfermedades relacionadas con el sida.

En este sentido, el presidente de la Coordinadora estatal de VIH y Sida (CESIDA), Juan Ramón Barrios, ha destacado que el 30% de los nuevos casos de VIH son de personas menores de 30 años y ha alertado de la necesidad de que el nuevo ministro de Sanidad “dote” de recursos al Plan Nacional sobre el Sida para alcanzar el objetivo de “cero transmisiones” en 2020.

El 30% de los nuevos casos de VIH son de personas menores de 30 años.

El 30% de los nuevos casos de VIH son de personas menores de 30 años.

Y algo parecido es lo que se plantea a nivel mundial el Programa de Naciones Unidas para el Sida (ONUSIDA) con la estrategia 90-90-90: lograr en 2020 que el 90% de las personas con VIH estén diagnosticadas, que el 90% de éstas reciba tratamiento con antirretrovirales y que, a su vez, el 90% presente carga viral indetectable.

Por su parte, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda tratar con antirretrovirales a las personas que hayan estado accidentalmente expuestas al virus VIH. Recuerda que los trabajadores en el ámbito de la salud o las víctimas de una violación están en riesgo de contraer el sida y son conscientes de la posibilidad de contagio, por lo que son capaces de intentar evitar infectarse “a posteriori», es decir, gracias a lo que se denomina “profilaxis tras exposición”.

El pasado mes de julio, la OMS presentó unas directrices similares en poblaciones de riesgo como los homosexuales, los trabajadores sexuales, los drogadictos o los presidiarios.

En cualquier caso, sin el apoyo y compromiso de la sociedad civil, muchas de las estrategias para responder al VIH son inalcanzables, ya que la capacidad, la experiencia y la proximidad de las ONG a los colectivos más vulnerables son muy importantes para un mejor desarrollo de los sectores de la salud.