Cómo funciona un cigarrillo electrónico

Hay muchos tipos de cigarrillos electrónicos, pero todos buscan el mismo objetivo: beneficiar la salud ayudando a dejar de fumar. Para ello disponen de una innovadora tecnología que les permite emanar vapor en lugar de humo.

Esta es la idea: en lugar de quemar tabaco e inhalar el humo que luego se expulsa, un dispositivo electrónico de características similares a las de un cigarrillo permite expulsar un vapor, lo que se llama “vapear”, que no es nocivo para la salud o lo es menos, ya que es regulable el nivel de nicotina.

El consumo del también conocido como e-cigarrillo es parecido al del convencional en cuanto hay que dar caladas e inhalar, pero mientras con el tabaco tradicional hay que dar caladas de forma continua, con el cigarrillo electrónico son esporádicas porque no se quema nada, sino que el dispositivo se recarga con líquido.

Básicamente, un cigarrillo electrónico consta de batería y atomizador. Están ensamblados en una estructura de unos 14,5 centímetros de largo y con un grosor de aproximadamente 1,5 centímetros de diámetro.

El atomizador es un recipiente transparente, generalmente de cristal o plástico, donde se almacena el líquido que se transformará en vapor cuando pasa por una resistencia y que será lo que inhale el consumidor por la boquilla del aparato. Este líquido se recarga habitualmente cada semana.

Las baterías más habituales (hay de varios tipos) tienen una intensidad de entre 650 y 900mAh (miliamperios por hora) y una autonomía equivalente a entre 600 y 900 caladas. Hay que recordar que en la duración de la batería influye de manera notable los voltios: cuantos más voltios, más vapor.

Para cargar las baterías, estos dispositivos tienen cargadores que se conectan con USB al mechero del automóvil o al ordenador o cargadores con conexión al enchufe de la pared. También existen, aunque no es tan habitual, cargadores solares.

Como en casi todo, se busca que el consumo de estos cigarrillos electrónicos se ajuste a las necesidades y gustos del consumidor, por lo que se pueden encontrar modelos con dispositivos de regulación de potencia para que el cliente ajuste el vapor inhalado a su antojo.

Pero la variedad es amplia y el “fumador” de vapor puede adquirir cigarrillos electrónicos con pantallas LED para conocer el nivel de la batería y el nivel de tensión en la inhalación del vapor.

Por su parte, el líquido que se inhala en forma de vapor debe contar con los oportunos certificados para su comercialización según las normativa vigente en cada país y entre sus componentes hay nicotina (por niveles, según necesidad, hasta cero), propylene glycol (sustancia sintética que absorbe el agua), glicerina vegetal y sabores conseguidos de extractos de frutas o hierbas.

Para terminar, hay que señalar que dentro de los cigarrillos electrónicos están los MODS, que son los más modernos y potentes, así como pipas electrónicas, con un funcionamiento muy parecido al e-cigarrillo.