La mayoría de los conductores, a favor de endurecer las sanciones por alcoholemia

El 84% de los conductores españoles se ha mostrado partidario de endurecer las sanciones por alcoholemia. Este alto porcentaje entiende que penas más severas han conseguido reducir la tasa de personas que se han puesto al volante de su coche después de consumir alcohol.

Sin embargo, un 76% de los usuarios consideran que los controles de alcoholemia y drogas que se realizan actualmente son insuficientes. Al respecto, son partidarios de que se realicen en mayor número.

El portal de motor Coches.net, en el Estudio sobre Conducción 2013, destaca igualmente que el 52% de los conductores vería con buenos ojos llevar a cabo una sanción penal más estricta. Por el contrario, el 49% cree que se debería ampliar el tiempo de retirada del carné de conducir.

Curiosamente, la encuesta señala que sólo el 30% de los preguntados apuesta por un endurecimiento económico de las sanciones.

Un 76% cree que los controles de alcoholemia que se realizan son insuficientes.

Un 76% cree que los controles de alcoholemia que se realizan son insuficientes.

Otras aspecto que llama la atención de este estudio, elaborado tras conocerse la intención de la Dirección General de Tráfico (DGT) de elevar el importe de las multas por alcoholemia y drogas de 500 a 1.000 euros, es que el 29% de los conductores aboga por establecer una multa cuya cuantía esté en función de la renta del conductor.

Con motivo de las inminentes fiestas de Navidad y el elevado número de comidas y cenas de empresa y familiares, la DGT ha puesto en marcha una campaña para incrementar los controles de alcohol y drogas. El objetivo no es otro que evitar durante estas fechas que las personas que hayan ingerido estas sustancias tengan la tentación de coger el coche para conducir.

Por otra parte, dentro del estudio se ha encuestado también sobre el anuncio de prohibir el uso de dispositivos de detección de radares. El 80% de los conductores ha mostrado su oposición a esta prohibición. En este sentido, el 63,3% cree que estos dispositivos sirven a los conductores para controlar y reducir la velocidad. Sin embargo, el 20% defiende que se prohíban.